
La vida NO deja de dar vueltas a nuestro alrededor.
Nos enloquece, nos acelera, nos ensordece, nos desorienta.
Los complicados afectos complican lo que ya complicado venía. Y nuestros ojos se enredan de tal manera que llegamos a mirar nuestra nuca y a la par... las palmas de nuestras manos y la plantas de nuestros pies. En medio del desastre sumergidos en el silencio en plena confusión solo queda dar rienda suelta a esta locura, liberar las palabras, rescatar la imaginación y que ellas mismas nos conduzcan en cada paso de este camino, en cada etapa de esta construcción !
Silencio que ha llegado ella con
sus balas y flores !
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