El espectáculo ya había terminado, algunos saludaban a los artistas y otros se amontonaba en la barra para comentar sobre lo que acababan de ver. Ella se levantó y salió a la vereda sin que nadie se enterara, excepto yo. Se sentó en el cantero y cruzándose de brazos por el frío, bajó la mirada y unas lágrimas rodaron por sus mejillas. Sacó del bolsillo un cigarrillo y mientras fumaba para calmar el llanto, comprendí cuantas penas son mas dolorosas si estamos solos. O mejor dicho, si nos sentimos solos. Su compañero, sentado en la mesa de la esquina, no podía acompañarla esta vez. El señor había tomado un par de copas de mas y no recordaba ni su nombre. Un largo rato me quedé observandola, preguntándome que podía ser eso que le apenaba tanto. Lenta y disimuladamente, me levanté y caminé hacia ella. Seguramente quien me haya visto se hubiera preguntado que era lo que iba a hacer. Me paré frente a ella la mire a los ojos y le pedí fuego. Me miró y riéndose me dijo "vos no fumas". Estiré mi mano esperando que me dé lo que le estaba pidiendo. Seriamente se paró y sacó una pequeña caja de fósforos. "solo uno" y volvió a sentarse. Miré la caja y ví que había en ella una frase que hasta el día de hoy resuena en mi cabeza:
..Hay cosas en la vida por las que vale la pena
luchar hasta el fin..
Cuanta verdad hay en esas palabras. Y cada vez que me acuerdo no puedo evitar sonreír. Seguí con mi objetivo y saqué de mi bolso una flor de papel que había hecho minutos atrás con las servilletas del bar. Quemé sus bordes con el fósforo, lo apagué y lo guardede recuerdo.
-Siempre me han llamado sensible. En realidad lo soy, y demasiado. Pero no me avergüenzo, me descargo vertiendo lágrimas y no rompiéndome la cabeza contra una pared. Y te digo, aun siendo así, no me gusta ver gente triste. Sonreír es algo tan lindo y lo tenemos que aprovechar hoy que es gratis.
Oí su risa por debajo.
-Quien sabe, todo puede pasar.. Mirá, yo simplemente soy una desconocida y mis consejos podes tomarlos o dejarlos, no vengo a obligarte nada. Estoy acá porque pensé que por ahí te sentías un poco sola, pero si te molesta me voy para adentro.
-No, no molestas.. Al contrario.
-Bueno, tomá. Hace tiempo que anda buscando dueño. (y le entregué la flor)
La observó, sonrió, subió la vista hacia mi y me dijo:
-Hay regalos que son lindos y hacen tan bien al alma. Y muchisimo mas cuando se anda caído por mal de amores.
-Já.. No vengas a hablarme a mí de esos. Los conozco a to dos! Pero.. Hay que seguir, no? Sino vivimos preocupandonos por cosas insignificantes y nos ponemos a pensar de mas.. Hasta dejamos de sonreír a veces.
Sus ojos de a poco se llenaban nuevamente. Esa no era mi intención.
-Me regalarías una sonrisa?
-Hay cosas que no son tan fáciles.
-Tendrías que saber que lo fácil aburre mucho o quizás, si le haces caso a esta cajita..
Y juntas leímos la frase y nos quedamos pensando:
cuanta verdad había en esas palabras y no pudimos evitar sonreír..

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