21.4.11

Dime lo que quieres y lo seré para tí.

Y te dejo pasar, te sentás en el sofá y bebés lentamente el té que te preparé sin decirme nada. Sabemos lo que está por venir pero no lo queremos, yo no lo quiero. Dejas la taza sobre la mesa, me tomas de las manos y comienzo a hablar. Salen las palabras de mi boca con tanta facilidad, tan frágiles y a la vez tan fuertes. Hablan mucho del ¿tiempo?, no estoy segura de que sea lo correcto y aunque si sé que durará poco, el miedo se asoma desafiante en nuestras miradas junto con las lágrimas que dejan atrás la timidez.
Te pido que me busques, que me observes, que no me dejes y ¿me aseguras que lo vas a hacer?. Se te hace tarde, tenes que irte, me levanto y me abrazas fuerte para no perder la costumbre. Pasaron las horas volando, entre tantas idas y vueltas sobre lo mismo, ya todo está aclarado y aun queda mucho por decir.
La despedida se hace eterna y te digo "hasta la próxima vez", te beso SIN PENSARLO como si no te volviera a ver. Un vistazo al reloj es la última señal de nada. Nuestro saludo rutinario y de a poco te vas alejando volviendo a buscar mi mirada cada dos o tres pasos.Ya no puedo hacer mas ¿o si?.
Ahora solo me queda un vacío inexplicable y en él, el presentimiento de que en un par de horas, voy a salir a buscarte.


(tal como lo prometí).

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